¿Cuántos años hace del golpe de Estado en España?

La revolución española

El pasado 6 de enero, me senté pegado al televisor para ver cómo los representantes estatales en el Capitolio de la nación se acobardaban en el suelo mientras una turba de patanes gritones invadía su cámara del Congreso, interrumpiendo la certificación del voto presidencial por parte del Colegio Electoral.

Este espectáculo me hizo recordar un momento similar ocurrido en España hace treinta años, que me conmovió en su momento y que inquietó a los españoles durante una generación. En aquella ocasión, un coronel del ejército borracho se situó en la tribuna de oradores durante unas elecciones presidenciales en el Palacio de las Cortes de Madrid y disparó al aire, gritando «todos al suelo». Ya sea incitado por un coronel enloquecido o por un presidente derrotado que se niega a dejar el cargo, qué frágiles pueden parecer de repente los majestuosos pilares de mármol de la democracia.

Me chocó que estos taciturnos vigilantes, normalmente encaramados en el interior de las cabinas de seguridad de cristal de los patios universitarios, invadieran mi aula. Pero mis alumnos de filología sabían lo que significaba. Habían crecido bajo el puño de hierro de Franco, muerto desde hacía sólo siete años, y se daban cuenta de lo tambaleante que era la actual transición a la democracia. Me comunicaron la gravedad de la situación en inglés mientras salíamos bajo las severas miradas de los bedeles regodeados.

Golpe de Estado español de 1936

Golpe de Estado español de 1981Parte de la transición española a la democraciaSalón de Plenos del Congreso de los Diputados (cámara baja de la legislatura española), en Madrid, donde un grupo de guardias civiles, dirigidos por Antonio Tejero, irrumpió violentamente.Fecha23-24 de febrero de 1981LugarMadrid y ValenciaResultado

El 13 de febrero la tensión llega a su punto álgido al conocerse la noticia de la tortura y muerte en Carabanchel de José Ignacio Arregui, miembro del movimiento nacionalista vasco ETA, que llevaba 10 días incomunicado en la Dirección General de Seguridad[1]. El gobierno despidió entonces a varios jefes de policía, mientras que en el Ministerio del Interior se produjeron dimisiones en solidaridad con los torturadores. El periódico El Alcázar juzgó la actuación del Gobierno como una muestra de debilidad que debía ser atajada.

En este contexto extraordinario, Calvo Sotelo presentó su propuesta de gobierno el 18 de febrero, pero, en la votación del Congreso del día 20, no obtuvo la mayoría necesaria para ser confirmado como presidente del Gobierno, por lo que se programó una nueva votación para el día 23: el día que los conspiradores habían elegido para su intento de golpe. Tal y como estaba previsto, el golpe contaría con Tejero y el general Jaime Milans del Bosch como principales instigadores, con un papel menor del general Alfonso Armada, hombre de confianza del rey Juan Carlos I.

Golpe de Estado de julio de 1936

La guerra fue una de las más duras a las que se ha enfrentado España. Tras la victoria nacionalista, una dictadura gobernó el país durante casi 40 años, desde 1939 hasta 1975, cuando murió el dictador español Francisco Franco. Aunque el bando de Franco había recibido ayuda alemana durante la Guerra Civil española, decidió no implicarse directamente en la Segunda Guerra Mundial porque España estaba en pésimas condiciones tras sufrir la guerra civil. El único apoyo que España envió a Alemania fue un pequeño grupo de voluntarios.

España sufrió un continuo aislamiento internacional durante toda la dictadura de Franco, pero se debilitó con los años. El dictador español quería que el país fuera reconocido por la comunidad internacional, y poco a poco el pueblo empezó a ver ciertas mejoras en su vida social. En la década de 1950, España fue aceptada como miembro de las Naciones Unidas. Luego, en 1970, Franco nombró al príncipe Juan Carlos como su sucesor.

España franquista

Hace casi 30 años, un teniente coronel Antonio Tejero, con bigote y orgulloso de llevar el uniforme y el brillante sombrero tricornio de la Guardia Civil, irrumpió en el hemiciclo del Parlamento español blandiendo una pistola. Así comenzó lo que los españoles llaman 23-F, el intento de golpe de estado del 23 de febrero de 1981. Los altos mandos de la guardia civil estaban tradicionalmente formados por militares, y Tejero era el cabecilla de una operación dirigida por militares contra la incipiente democracia española. El general Franco, el último de los dictadores europeos de la preguerra, había muerto cinco años y medio antes, todavía en el poder, y la monarquía parlamentaria que había instaurado el nuevo rey Juan Carlos I distaba mucho de ser sólida. Sin que los conspiradores lo supieran, los acontecimientos en la cámara fueron transmitidos en directo por la radio; también fueron filmados por las cámaras de televisión, lo que nos da unas imágenes que resultan familiares para cualquiera que se interese por la historia reciente de España. Recuerdo que me fascinaron las escenas dramáticas, aunque era sólo una colegiala con un incipiente interés por las lenguas modernas, y son uno de mis primeros recuerdos políticos.